ADRIANO, EL EMPERADOR

DE LA FAVELA A LA CIMA

Jueves 7, Oct. 2021

Todos los amantes del deporte rey ya conocen a Adriano, ese delantero fuerte y robusto que ponía a llorar a los defensas con sus galopadas al área y sus disparos que hacían doblar las manos de los porteros. Lo gano (casi) todo, digo casi porque le faltó el ansiado Mundial  (No fue a Sudafrica 2010 por mal comportamiento) , aunque ganó la Copa América con el Brasil de Ronaldo y Rivaldo.  Recordado por muchos por ser una de las estrellas del Pro Evolution Soccer 4 en el que tenía una valoración de disparo de 99/100. Todo cambió en su vida a partir de 2004, perdió la ilusión por el fútbol. 

Su origen es humilde, creció en una de las favelas más desfavorecidas de Brasil, pero aún así, afirma en su última entrevista para «The players Tribune» que su infancia fue feliz: «Estaba rodeado de familia, de mi gente, crecí en una comunidad, no sufría».

Sus padres ahorraron durante meses para poder costearle la escuela de fútbol y pronto empezó a dar sus frutos. El Mengao fué su primer club, dónde estuvo durante 8 años. Su abuela le acompañaba a cada entrenamiento, a cada partido, y según cuenta, le gritaba indicaciones desde la banda, bajo el sol. Según cuenta ella es «palabra sagrada, fué el combustible de mi sueño de representar a toda mi familia en la cancha» 

Y es en el 1999 cuando ficha por el Flamengo Juvenil, cantera de uno de los clubes más prestigiosos del continente americano, de donde surgieron grandes estrellas cómo Romario. En aquella época, Adriano jugaba de lateral izquierdo y se rumorea que el equipo quiso deshacerse de él. Sin embargo una tarde de entrenamiento su vida cambió para siempre. 

Su primera vez cómo delantero. 

Cuenta que recibió un balón, forcejeó con dos defensas, se deshizo de ellos y entonces: «ví ese precioso arco, disparé y la pelota golpeó al travesaño, pero lo hice con tal potencia que el balón voló hasta la mitad de la cancha». Desde ese día Adriano encontró la posición que le convertiría en estrella mundial, renació y se convirtió en el delantero centro del equipo. A partir de ahí su vida cambió, debutó con el Flamengo, con gol por supuesto, y según cuenta desde ese momento todo fué muy rápido: «Al año siguiente fuí convocado por Brasil, y al siguiente firmé por el Inter»

Comienzos en Italia

Viajó a Italia para consagrarse, y así lo hizo, en 2001 llegó al Inter de Milan, y nada más llegar dejó su impronta: «En mi debut, en un amistoso contra el Real Madrid, quedó un tiro libre en el borde del área. Zanetti, Seedorf, Zambrotta y Materazzi charlaban alrededor de la pelota, pero yo disparé y cuando todos pensaban que lo tiraria al tercer anfiteatro… TUM! A la escuadra. Ni yo se cómo metí ese gol, lo que si te puedo asegurar es que fué hermoso».

Al llegar a Italia se llevó consigo a toda su familia y amigos, «Estaba toda la favela en el avión»,  44 personas directas a Milán, cuenta como Moratti, el presidente del equipo, les puso un autobus para que pudieran conocer la ciudad.

Poco después pasó por Fiorentina y Parma. Pero es en 2003-2004  cuando vuelve al Inter de Milan para forjar su leyenda: Ganó 2 Scudettos, 2 Copas de Italia. 

Ese mismo año, en 2004 fue convocado por la selección carioca para la Copa América, que consiguieron arrebatársela en la final a los argentinos. Días después sucedió una tragedia que marcaría su vida. Su padre murió.  Y según cuenta en la entrevista: «Esa noticia me quitó la ilusión por el fútbol»

Sin embargo, en la temporada 2004-2005, consiguió anotar el mayor número de goles en un ejercicio de toda su carrera, llegando a la cifra de 28 dianas.  

Depresión y alcoholismo. 

Es en 2006, el futbolista cae en una inmensa depresión que le lleva al alcoholismo y el consumo de drogas. Esto unido a sus desavenencias con el entrenador del equipo le lleva a no ser convocado para la Liga de Campeones de la temporada 2007-2008.  Por ese motivo, en noviembre de 2007 es cedido a Sao Paulo, donde según afirma, llegó a ir completamente ebrio a entrenamientos y partidos. Sus compañeros en un acto de buena fe, le decían «No te preocupes, yo corro por ti, hermano». 

En 2009 tras su paso por el Sao Paulo vuelve al Inter de Milan a las órdenes de Mourinho, donde realiza un par de actuaciones memorables. Pero todo se tambaleó cuando volvió a caer en depresión al separarse de su novia del momento. Todo esto le hizo caer en picado, tanto que incluso anunció su retirada el 10 de abril de 2009. Adriano quería volver a su país. 

En mayo de ese mismo año firma por el Flamengo, con el que debuta marcando un gol. Aparentemente en su tierra había recuperado la ilusión. Ese año forma dupla con Wagner Love, componiendo la famosa delantera llamada «El imperio del amor». De esa época recuerda que «Salía de fiesta todas las noches».

Al terminar la temporada, es contratado por la Roma, dónde realiza una pésima temporada, jugando solo 5 partidos. En 2011 firma por el Corinthinans. A pesar que el club carioca le hace firmar una clausula en la que podrían rescindir su contrato por indicios de conductas dudosas, en ese momento, Adriano ya estaba completamente perdido en el mundo de la noche y las drogas, lo que le llevó a ser despedido pocos meses después. 

Tras un año de inactividad, Dunga lo intenta hacer renacer en el Internacional do Porto pero tras unos exámenes médicos  descartan su fichaje, lo que lleva al Emperador a pasarse otro año más en blanco, aumentando sus salidas nocturnas y coqueteos con las drogas.

En 2014 ficha por Paraenense, equipo del que vuelve a ser despedido por sus apariciones en la prensa debido a su agitada vida nocturna. Adriano estaba completamente perdido. 

En su último intento por renacer como futbolista, Adriano compra el 40% de las acciones del Miami F.C., equipo con el que solo llega a disputar un partido oficial.  Poco después, al cumplir 34 años abandona definitivamente el fútbol. 

La vuelta a la Favela

Tras este episodio, regresa a la Favela, donde vuelve a tener relevancia mundial, debido a la filtración de imágenes suyas rodeado de armas y gangsters de la zona. 

En una carta a sus fans indica: «Decían que había vuelto a las favelas, que estaba drogado y todo tipo de historias locas. Publicaban fotos mías y decían que estaba rodeado de todos estos gangsters y que mi historia era una tragedia. Pero tengo que reírme, porque no saben lo que hacen cuando hablan así. Adriano no desapareció en las favelas. Simplemente volvió a casa. Soy uno de los futbolistas más incomprendidos del planeta»