Carlos Raposo, el futbolísta estafador.

Atrápame si puedes

Martes 12, Nov. 2021

Hoy os presentamos una de las historias más rocambolescas de la historia del fútbol.  Carlos Henrique Raposo, apodado cómo el Kayser (Según cuentan algunos por su parecido con Franz Beckenbauer, y según cuentan otros por su parecido a la botella de cerveza del mismo nombre). Jugó en más de diez equipos de fútbol profesionales, sin llegar a  disputar ningún partido. Os contamos cómo lo hizo.

La vida de Carlos Raposo, el futbolísta estafador que justifica su farsa con las siguientes palabras: «Los equipos de fútbol engañan a muchos fútbolistas, ya era hora de que alguien se vengara de todos ellos»

A sus 23 años comienza la vida de futbolísta de élite, para sorpresa hasta de él mismo, y gracias a su amigo Mauricio que consiguió convencer a los directivos de Botafogo, dónde Mauricio era un ídolo, del  potencial de CarlosHenrique  Raposo sin verle tocar la pelota. Y así siguió siendo ya que no jugó ni un solo minuto.

Para sorpresa de todos al terminar su contrato con Botafogo, Raposo firmó inmediatamente por Flamengo, avalado por su gran amigo Renato Gaucho. Renato llegó a afirmar sobre El Kayser que «Era enemigo del balón, buscaba recibir una patada y pasarse el resto del tiempo en la enfermería»

El amigo de los periodistas:

Carlos se apoyó en muchos fútbolistas amigos para conseguir firmar por grandes clubes, sin llegar a jugar nunca. Pero otra de las fórmulas utilizadas por el Kaiser era conseguir que los periodistas hablaran maravillas sobre el en la prensa,  a cambio de un buen trato, filtraciones e incluso dinero, consiguió ser descrito como un gran  crack con mucha mala suerte en las lesiones. Con ese cartel consiguió salir de Brasil y firmar por el Puebla  mexicano.

Su paso por México y EEUU.
Su llegada al Puebla mexicano no fué distinta a sus estancias pasadas, según relata: «Firmaba el contrato de riesgo, de seis meses, cobraba las primas del contrato y no jugaba ni un minuto».

La historia se repite, no juega ni un minuto pero quien sabe porque, consigue un contrato en EEUU, firma con El Paso de la MLS. Dónde vuelve a no jugar ni un minuto, pero decide volver a Brasil y consigue ficha con el America, uno de los clubs más importantes del continente. Allí se saca un nuevo as de la manga que le permite evitar los entrenamientos. Recurre a un amigo médico que le redacta un informe en el que advierte que Carlos tiene una enfermedad mental que le imposibilita el contacto con el fútbol. 

Aventura Europea

En un nuevo e increíble movimiento consigue fichar por el Ajaccio francés, gracias a su amigo Fabinho, que por aquel entonces militaba en las filas del club.

eEra tanto su amor por el club que llegó a participar en un partido, jugando 20 minutos. En la primera oportunidad que tuvo fué al choque con un contrario y quedó aparentemente lesionado, aguantó en el campo y se gano a todo el público, al ver a ese guerrero brasileño correr y correr a pesar de su lesión…Eso si, sin tocar una pelota.

Vuelta a Brasil.

Firma por el Bangú, cansado de estar fuera de su tierra.  Ahí estuvo a punto de debutar, pero se volvió a sacar otro comodín de la manga. Durante el calentamiento, justo antes de entrar se peleó con un hincha. 
Cuando el entrenador le preguntó el respondió: «Dios me quitó a mi padre, pero me puso un segundo padre que es usted. No dejaré que nadie le insulte». 

El teléfono móvil

Entre su colección de mentiras, todo el mundo recuerda durante su estancia en el Flamengo llevaba siempre consigo un gran teléfono movil, que por aquella época era muy elitista el hecho de tener uno, y más cuando lo utilizaba para  tener conversaciones con clubs de Europa hablando en inglés. Entonces, un médico del club que había trabajado en Inglaterra le escuchó, y desveló que lo que hablaba era todo surrealista, cuando le preguntaron a Raposo, descubrieron, que no solo estaba finjiendo las conversaciones si no que el teléfono movil tambien era de mentira, era un juguete.

Gráfico vía: Kaiser Magazine.